Cirugía GI y Endoscopía · preguntas tipo ENARM

Casos clínicos de Cirugía GI y Endoscopía con explicación y guía de práctica clínica. Practica gratis para el ENARM.

Preguntas de muestra

Caso 1

A un hombre de 55 años de riesgo bajo se le indica búsqueda de sangre oculta en heces con base en guayaco (Hemoccult SENSA) como tamizaje. El médico le da instrucciones de preparación. ¿Cuáles de las siguientes recomendaciones son correctas para evitar resultados falsos positivos o falsos negativos según la GPC?

  • A. Evitar AINE/AAS 7 días, carne roja y vitamina C >250 mg/día 3 días antes
  • B. Consumir abundante carne roja y vitamina C el día previo para "estimular" la prueba
  • C. Rehidratar la muestra y obtenerla por examen rectal para mejorar la sensibilidad
  • D. Una sola muestra al año basta y conviene rehidratarla para más sensibilidad

La prueba de búsqueda de sangre oculta en heces (SOMF) con base en guayaco detecta hemoglobina a través de la actividad de pseudoperoxidasa del grupo hemo; por ello no es específica de sangre humana y puede dar falsos positivos por mioglobina/hemo de la dieta y por irritación digestiva farmacológica, y falsos negativos por sustancias que interfieren la reacción. La GPC IMSS-145-08 recomienda, para evitar resultados falsos positivos de la prueba con base en guayaco (Hemoccult SENSA, alta sensibilidad): evitar los antiinflamatorios no esteroideos y ácido acetilsalicílico durante 7 días antes de la prueba; evitar la carne roja (ternera, cordero e hígado) durante 3 días antes y el día de la prueba; y evitar la vitamina C en exceso (>250 mg/día), no consumiéndola durante 3 días antes ni el día de la prueba, ya que la vitamina C interfiere con la reacción de la pseudoperoxidasa, resultando en una prueba falso negativo. Por ello la opción A es correcta. La opción B invierte exactamente las recomendaciones: la carne roja y la vitamina C son justamente lo que debe evitarse (carne roja → falsos positivos; vitamina C → falsos negativos). La opción C es incorrecta porque la guía señala que NO se recomienda rehidratar la muestra debido al aumento en los falsos positivos, y que las muestras obtenidas por medio del examen rectal no son una forma aceptable para la detección del CCR. La opción D es errónea en dos puntos: la guía recomienda analizar por lo menos 2 muestras por año, ya que esto incrementa la sensibilidad, y SÍ se requieren restricciones dietético-farmacológicas para confiabilidad. Conviene recordar también que la prueba debe repetirse anualmente y que un resultado positivo obliga a colonoscopia (no a repetir la SOMF). Vale la pena dimensionar por qué estas precauciones importan: la prueba basada en guayaco detecta la actividad pseudoperoxidasa del grupo hemo, de modo que cualquier hemoglobina o mioglobina de origen dietético (carne roja) genera una reacción positiva que no proviene del colon del paciente, y cualquier agente reductor potente (la vitamina C en exceso) bloquea la reacción colorimétrica y oculta un sangrado real. Por su parte, los AINE y el ácido acetilsalicílico pueden provocar erosiones y sangrado digestivo no neoplásico, elevando los falsos positivos. El médico de primer nivel debe explicar estas restricciones con claridad porque una preparación deficiente arruina el valor del tamizaje: un falso positivo somete al paciente a una colonoscopia innecesaria y un falso negativo da una falsa tranquilidad que retrasa el diagnóstico. Por todo ello, cuando esté disponible, la SOMF de alta sensibilidad (Hemoccult SENSA) es preferible a las de baja sensibilidad, y la inmunoquímica (FIT) ofrece la ventaja de no requerir restricción dietética. En concreto, debe evitarse la carne roja (ternera, cordero, hígado) durante los 3 días previos y el exceso de vitamina C (>250 mg/día), que interfiere con la reacción de la pseudoperoxidasa y produce falsos negativos.

Caso 2

Mujer de 58 años con prueba de sangre oculta en heces positiva. El médico familiar le explica que debe realizarse una colonoscopia y le advierte sobre la complicación grave más característica del procedimiento. Según la GPC, ¿cuál es el riesgo de perforación asociado a la colonoscopia?

  • A. Aproximadamente 1 por cada 10 estudios
  • B. Aproximadamente 50% de los estudios
  • C. Aproximadamente 2 por cada 1000 estudios
  • D. La colonoscopia no tiene riesgo de perforación

La perforación es la complicación más grave y característica de la colonoscopia, y conocer su frecuencia aproximada es relevante para el consentimiento informado y para sospecharla oportunamente. La GPC IMSS-145-08 establece que la colonoscopía con toma de biopsia es el estándar de oro para el diagnóstico de cáncer de colon y pólipos adenomatosos, un estudio invasivo que permite visualizar en forma directa toda la extensión del colon, con un riesgo de perforación de 2 en 1000. Por ello la opción C es la correcta. Este riesgo (~0.2%) es bajo pero no nulo, y aumenta con la edad avanzada, la presencia de divertículos, las adherencias, y especialmente con las maniobras terapéuticas (polipectomía, dilatación, hemostasia) frente a la colonoscopia puramente diagnóstica. Las manifestaciones de perforación incluyen dolor abdominal intenso, distensión, datos de irritación peritoneal y neumoperitoneo; ante su sospecha se requiere valoración quirúrgica urgente. La opción B (50%) es absurdamente alta y no corresponde a ningún dato real; si fuera así, el procedimiento sería inaceptable. La opción A (1 en 10 = 10%) también sobreestima groseramente el riesgo real (que es ~0.2%). La opción D es falsa: la colonoscopia SÍ tiene riesgo de perforación (y de otras complicaciones como hemorragia post-polipectomía, reacciones a la sedación y, raramente, síndrome post-polipectomía); negar el riesgo sería un error en el consentimiento informado. Conocer la cifra de 2/1000 ayuda al clínico a balancear el riesgo-beneficio y a informar adecuadamente al paciente antes del procedimiento. Para el ENARM conviene tener un panorama completo de las complicaciones de la colonoscopia, ordenadas por mecanismo. Las MECÁNICAS incluyen la perforación (~2/1000, la más temida) y la hemorragia, que es más frecuente tras polipectomía o biopsia y puede ser inmediata o diferida hasta días después. Las relacionadas con la SEDACIÓN/anestesia abarcan la depresión respiratoria, la hipotensión y las reacciones adversas a los fármacos, por lo que se requiere monitorización durante el procedimiento. Existe también el síndrome post-polipectomía (síndrome de coagulación transmural), que cursa con dolor abdominal, fiebre y leucocitosis sin perforación franca, por la quemadura transmural de la electrocoagulación, y suele manejarse de forma conservadora. La perforación se manifiesta con dolor abdominal intenso, distensión, datos de irritación peritoneal y neumoperitoneo en la radiografía; su sospecha obliga a valoración quirúrgica urgente, aunque algunas perforaciones pequeñas y bien delimitadas pueden manejarse con cierre endoscópico con clips y tratamiento conservador en casos seleccionados. Los factores que aumentan el riesgo de perforación incluyen la edad avanzada, la diverticulosis extensa, las adherencias por cirugías previas, la enfermedad inflamatoria intestinal activa y las maniobras terapéuticas. Conocer estas complicaciones, su frecuencia aproximada y sus manifestaciones permite una indicación racional, un consentimiento informado completo y un diagnóstico oportuno cuando ocurren.

Caso 3

Mujer de 62 años acude a Urgencias del IMSS por dolor en fosa iliaca izquierda de 2 días, fiebre de 38.2 °C y cambio en el hábito intestinal. La TC abdominal muestra engrosamiento de la pared del sigmoides con divertículos, inflamación de la grasa pericólica y un pequeño flemón, SIN absceso ni perforación libre (Hinchey I). Está hemodinámicamente estable y tolera la vía oral. ¿Cuál es el tratamiento MÁS apropiado para esta diverticulitis aguda no complicada?

  • A. Manejo médico conservador: reposo intestinal/dieta, antibiótico para gramnegativos y anaerobios, e hidratación
  • B. Sigmoidectomía de urgencia con colostomía terminal (procedimiento de Hartmann) en este momento
  • C. Drenaje percutáneo del flemón guiado por tomografía como primera medida terapéutica
  • D. Colonoscopia urgente en plena fase aguda para confirmar el diagnóstico y descartar neoplasia

La diverticulitis aguda NO COMPLICADA (Hinchey I sin absceso significativo, sin perforación libre, sin peritonitis) en paciente estable que tolera la vía oral se trata de forma MÉDICA/CONSERVADORA: reposo intestinal o dieta líquida, hidratación y antibiótico de amplio espectro que cubra la flora colónica (gramnegativos entéricos y anaerobios, p. ej. ciprofloxacino + metronidazol, o amoxicilina/clavulanato), con vigilancia clínica. La GPC SS-212-09 respalda el manejo conservador de los cuadros no complicados, reservando la cirugía para complicaciones. La clasificación de Hinchey estratifica la gravedad: I (flemón/absceso pericólico pequeño), II (absceso pélvico/a distancia), III (peritonitis purulenta), IV (peritonitis fecal). La opción B (Hartmann de urgencia) está indicada en diverticulitis COMPLICADA con peritonitis generalizada (Hinchey III-IV) o falla del manejo, no en un Hinchey I estable; operar de urgencia aquí es sobretratamiento con morbilidad de colostomía innecesaria. La opción C (drenaje percutáneo) se reserva para abscesos diverticulares accesibles ≥3-4 cm (Hinchey II), no para un flemón sin colección drenable. La opción D (colonoscopia en fase aguda) está CONTRAINDICADA durante la diverticulitis aguda por riesgo de perforación con la insuflación; la colonoscopia se difiere 6-8 semanas tras resolver el cuadro, para descartar neoplasia subyacente.

Perla ENARM: diverticulitis no complicada (Hinchey I, estable) = antibiótico + dieta + observación; absceso (Hinchey II) = drenaje percutáneo ± antibiótico; peritonitis (Hinchey III-IV) = cirugía urgente (Hartmann). Colonoscopia SIEMPRE diferida, nunca en agudo.

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