Medicina Laboral y Ambiental · preguntas tipo ENARM

Casos clínicos de Medicina Laboral y Ambiental con explicación y guía de práctica clínica. Practica gratis para el ENARM.

Preguntas de muestra

Caso 1

Un pasante de medicina en un hospital público recibe inducción sobre el manejo de los Residuos Peligrosos Biológico-Infecciosos (RPBI). Le explican que las agujas, lancetas, bisturís y demás material punzocortante usado tienen un contenedor específico, distinto al de la basura común. Según la NOM-087, ¿en qué recipiente deben depositarse los objetos punzocortantes?

  • A. En bolsas de papel amarillo sin tapa
  • B. En bolsas de plástico negras junto con la basura municipal
  • C. Recipiente rígido ROJO, resistente a punción, llenado ≤80%
  • D. En un bote de plástico rígido transparente sellado con cinta adhesiva

La NOM-087-ECOL-SSA1-2002 (Protección ambiental – Salud ambiental – Residuos peligrosos biológico-infecciosos – Clasificación y especificaciones de manejo) regula el manejo de los RPBI en México. Para los OBJETOS PUNZOCORTANTES —que la norma define como los que han estado en contacto con humanos o animales o sus muestras biológicas durante el diagnóstico y tratamiento, e incluye agujas de jeringas, agujas de sutura, bisturís, navajas, lancetas, tubos capilares y similares— la norma establece que deben depositarse en RECIPIENTES RÍGIDOS de POLIPROPILENO de color ROJO, resistentes a fracturas y pérdidas de contenido (resistentes a la punción), con tapa, y que NO deben llenarse más allá del 80% de su capacidad ni vaciarse o reutilizarse una vez cerrados. Por eso la opción C es correcta. La codificación por colores de la NOM-087 es un punto frecuente de examen: los punzocortantes y los residuos no anatómicos/sangre líquida van en ROJO; los tejidos/órganos (patológicos) en bolsas/recipientes AMARILLOS; mientras que la basura común (no RPBI) va en bolsas negras o municipales. La opción B es incorrecta y peligrosa: jamás se desechan punzocortantes en la basura municipal en bolsa negra —son RPBI y representan riesgo de pinchazo y transmisión de patógenos. La opción A es falsa: el material punzocortante NUNCA va en bolsas de papel (que no resisten la punción) ni "sin tapa"; el amarillo además corresponde a residuos patológicos, no a punzocortantes, y en recipiente apropiado. La opción D es incorrecta: no sirve "cualquier bote"; el recipiente debe ser específicamente rígido, resistente a la punción, de polipropileno rojo y rotulado con el símbolo universal de RPBI. El manejo correcto de los punzocortantes es la principal medida para prevenir los accidentes con riesgo biológico en el personal de salud. El recipiente debe ser de polipropileno color rojo, con tapa, resistente a la punción, y no debe llenarse más allá del 80% de su capacidad ni reutilizarse una vez cerrado.

Caso 2

En la Comarca Lagunera (Coahuila/Durango), región donde el agua de pozos profundos contiene de forma natural concentraciones elevadas de arsénico, un hombre de 50 años que ha bebido esa agua toda su vida presenta hiperqueratosis palmoplantar, lesiones cutáneas hiper e hipopigmentadas en el tronco ("gotas de lluvia") y se le detecta un carcinoma de piel. ¿Cuál es el diagnóstico ambiental más probable?

  • A. Saturnismo (intoxicación por plomo) por agua de tuberías antiguas
  • B. Fluorosis dental y esquelética por exceso de flúor en el agua
  • C. Hidroarsenicismo crónico por consumo de agua con arsénico
  • D. Metahemoglobinemia del lactante por nitratos en el agua

El cuadro descrito es característico del HIDROARSENICISMO crónico (también llamado arsenicismo crónico regional endémico, HACRE en la literatura latinoamericana): exposición crónica a agua de pozo profundo con arsénico de origen GEOGÉNICO (natural, liberado de las rocas y sedimentos del acuífero) en una región endémica como la Comarca Lagunera (en los límites de Coahuila y Durango), más la tríada de manifestaciones que describe el caso —hiperqueratosis palmoplantar, lesiones cutáneas con áreas hiper e hipopigmentadas que dan un aspecto "en gotas de lluvia" (raindrop pigmentation) en el tronco, y un carcinoma cutáneo—. El arsénico inorgánico ingerido durante años a través del agua de consumo se absorbe y se distribuye ampliamente, y produce primero manifestaciones cutáneas precoces (la hiperqueratosis de palmas y plantas y las alteraciones de la pigmentación son los marcadores cutáneos más característicos de la exposición crónica) y, a largo plazo, un riesgo aumentado de NEOPLASIAS. En la piel puede causar enfermedad de Bowen (carcinoma espinocelular in situ) y carcinomas basocelular y espinocelular invasores; pero el arsénico es además uno de los pocos carcinógenos que producen cáncer en órganos internos a partir de la exposición por agua de bebida, de manera muy característica cáncer de VEJIGA y de PULMÓN (y se asocia también con cáncer de riñón, hígado y piel). Más allá del cáncer, el arsenicismo crónico produce efectos vasculares (la clásica "enfermedad del pie negro" —black foot disease— descrita en zonas endémicas de Taiwán, una arteriopatía periférica con gangrena, además de mayor riesgo cardiovascular e hipertensión), neuropatía periférica sensitivo-motora, diabetes mellitus y efectos en el neurodesarrollo. La IARC clasifica el arsénico y los compuestos de arsénico inorgánico como carcinógenos del GRUPO 1 (comprobados para el ser humano). Por todos estos riesgos, la NOM-127-SSA1-2021 regula el arsénico en el agua para uso y consumo humano: el límite permisible es de 0.025 mg/L y debe reducirse de forma gradual hasta 0.010 mg/L —el mismo valor que recomienda la guía de la OMS, 0.010 mg/L equivalente a 10 µg/L— bajo un esquema de cumplimiento gradual establecido según el tamaño de la población abastecida (en una tabla específica de la norma). La Comarca Lagunera es la región mexicana clásica de arsenicismo hídrico endémico, junto con otras zonas del centro y norte del país (Zimapán en Hidalgo, partes de Guanajuato, Zacatecas, San Luis Potosí, Chihuahua) donde el agua subterránea contiene arsénico de origen natural. Por tanto, la opción C es la correcta. La opción B (fluorosis) es incorrecta para este cuadro concreto: el exceso de flúor causa fluorosis DENTAL (moteado y defectos del esmalte) y, en exposiciones muy altas y prolongadas, fluorosis ESQUELÉTICA (osteoesclerosis, calcificación de ligamentos), pero NO las lesiones cutáneas en gotas ni el patrón de cáncer descrito; conviene recordar, eso sí, que el flúor es otro contaminante geogénico muy relevante en las aguas mexicanas (con frecuencia coexiste con el arsénico en los mismos acuíferos) y que su límite en la NOM-127 es de 1.5 mg/L. La opción A (saturnismo) es incorrecta: la intoxicación por plomo cursa con dolor abdominal cólico, anemia (con punteado basófilo), neuropatía periférica motora y, en casos graves, encefalopatía, pero no con hiperqueratosis ni lesiones pigmentarias en gotas; además, su fuente típica no es el agua de pozo geogénica de la Laguna sino exposiciones como alfarería vidriada con plomo, pintura antigua, baterías o tuberías. La opción D (metahemoglobinemia) es incorrecta tanto de población como de mecanismo: los nitratos del agua causan el "síndrome del bebé azul" en LACTANTES (cianosis por conversión de nitratos a nitritos y formación de metahemoglobina), no el cuadro cutáneo-oncológico crónico de un adulto. El reconocimiento del hidroarsenicismo es de alto valor en el contexto mexicano por ser un problema de salud ambiental endémico del norte y centro del país, ligado a acuíferos con arsénico natural, y su sospecha obliga a buscar la fuente (analizar el agua), suspender la exposición (proveer agua segura) y vigilar al paciente por el riesgo de cánceres internos. La opción abreviada conserva el diagnóstico (hidroarsenicismo crónico por arsénico hídrico); el matiz que se retiró del enunciado de la respuesta —que cursa con hiperqueratosis y lesiones pigmentarias y aumenta el riesgo de cáncer de piel, vejiga y pulmón— ya queda desarrollado ampliamente en la explicación.

Caso 3

En un curso de epidemiología ambiental se introduce el concepto de "exposoma" como complemento del genoma para entender la enfermedad. Una estudiante pregunta qué abarca exactamente este término. ¿Cuál es la definición correcta de exposoma?

  • A. El registro de las vacunas recibidas por una persona
  • B. El conjunto completo de genes de un individuo
  • C. Un instrumento de laboratorio para medir gases en sangre
  • D. Todas las exposiciones ambientales de la vida

El término "exposoma" (exposome), propuesto por el epidemiólogo Christopher Wild en 2005, designa el conjunto de TODAS las exposiciones ambientales (en sentido amplio) que recibe un individuo a lo largo de toda su vida, comenzando desde la concepción, y se concibe explícitamente como el COMPLEMENTO del genoma para entender el origen de las enfermedades. La motivación del concepto es muy concreta: tras la secuenciación del genoma humano se hizo evidente que la mayoría de las enfermedades crónicas no transmisibles (cáncer, diabetes, enfermedad cardiovascular, enfermedades respiratorias y neurodegenerativas) NO se explican solo por la genética —los estudios de asociación genómica explican una fracción modesta del riesgo—, de modo que el componente ambiental, acumulado y cambiante a lo largo de la vida, es determinante. Así como el genoma es la totalidad de los genes, el exposoma pretende ser la caracterización integral, dinámica y de por vida de las exposiciones. Conceptualmente, el exposoma se suele dividir en tres dominios complementarios: (1) las exposiciones EXTERNAS GENERALES, que son el contexto amplio —el clima, la contaminación del aire y del agua, el entorno construido y urbano, los factores socioeconómicos, la educación, la urbanización, el capital social—; (2) las exposiciones EXTERNAS ESPECÍFICAS, que son agentes y conductas concretas —contaminantes ambientales y ocupacionales específicos, tabaco, alcohol, dieta y nutrición, actividad física, agentes infecciosos, radiación, fármacos—; y (3) el MEDIO INTERNO, es decir, los procesos internos del propio organismo modulados por el ambiente —el metabolismo, la microbiota intestinal, la inflamación, las hormonas, el estrés oxidativo, el envejecimiento celular—. Su estudio se apoya en biomarcadores y en las tecnologías "ómicas" (genómica, transcriptómica, proteómica, metabolómica, adductómica), que permiten medir huellas internas de las exposiciones. El exposoma es un concepto central en la toxicología y la epidemiología ambiental modernas porque desplaza el foco desde el estudio de un único contaminante aislado hacia la TOTALIDAD y la INTERACCIÓN de las múltiples exposiciones a lo largo del curso de vida, integrándose bien con la teoría de los orígenes del desarrollo de la salud y la enfermedad (DOHaD) y con la idea de ventanas críticas de exposición (vida intrauterina, primera infancia). Por tanto, la opción D es la correcta. La opción B describe en realidad el GENOMA (el conjunto completo de genes de un individuo), que es justamente el concepto COMPLEMENTARIO del exposoma —no el exposoma mismo—; confundirlos es el error más típico. La opción C es incorrecta: el exposoma es un CONCEPTO epidemiológico-toxicológico, un marco para pensar la exposición ambiental, no un instrumento o aparato de laboratorio (no es un dispositivo que mida gases en sangre, lo cual sería una gasometría). La opción A es una reducción errónea: el historial de vacunación es apenas un dato puntual del estado de salud, no el conjunto integral y dinámico de exposiciones ambientales a lo largo de toda la vida que define al exposoma. Comprender el exposoma ayuda al médico a pensar en la enfermedad como producto de la interacción gen-ambiente y a valorar la historia de exposiciones (ambientales, ocupacionales, dietéticas) como parte esencial de la anamnesis. En la práctica clínica cotidiana, aunque no se "mida" formalmente el exposoma de un paciente, el concepto recuerda la importancia de una historia ambiental y ocupacional completa: dónde vive y trabaja la persona, a qué contaminantes del aire, agua o suelo está expuesta, qué sustancias maneja en su empleo, qué hábitos (tabaco, alcohol, dieta) y qué condiciones del entorno (urbanización, nivel socioeconómico) la rodean —todo lo cual puede ser determinante para explicar su enfermedad y para prevenirla—. El exposoma también tiene un valor metodológico y de investigación: justifica los grandes estudios de cohorte que recogen biomarcadores y datos ambientales a lo largo del tiempo para descubrir asociaciones entre exposiciones y enfermedades, y refuerza la idea de las VENTANAS CRÍTICAS, esto es, que el mismo contaminante puede tener efectos muy distintos según el momento de la vida en que ocurre la exposición (la etapa prenatal y la primera infancia suelen ser las más sensibles). Así, frente a un genoma esencialmente fijo, el exposoma es modificable y, por tanto, una palanca clave para la prevención: reducir las exposiciones nocivas a lo largo de la vida es una de las formas más poderosas de proteger la salud poblacional. El exposoma así definido abarca las exposiciones desde la concepción y a lo largo de toda la vida, incluye los dominios externo general, externo específico y el medio interno, y se concibe como el complemento del genoma para entender el origen de las enfermedades.

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