Caso 1
Durante una sesión académica sobre políticas de salud mental, un residente afirma que en México "casi todas las personas con un trastorno mental reciben atención formal". El profesor lo corrige citando el concepto de brecha de tratamiento. En los países de ingreso medio como México, ¿qué describe mejor la magnitud de esa brecha para los trastornos mentales?
- A. La mayoría de las personas con trastorno mental SÍ recibe atención; la brecha es menor al 10 %
- B. La brecha de tratamiento solo aplica a los trastornos psicóticos graves, no a depresión ni ansiedad
- C. Más del 75 % de las personas con un trastorno mental NO recibe atención formal
- D. La brecha es prácticamente nula porque el sistema concentra los recursos en el primer nivel de atención
La "brecha de tratamiento" es la proporción de personas que, teniendo un trastorno mental, no recibe atención formal. En la Región de las Américas, y en países de ingreso medio como México, esta brecha supera el 75 %, según el Atlas de Salud Mental de la OMS: la mayoría de quienes padecen depresión, ansiedad o trastornos por consumo de sustancias no recibe tratamiento. Por eso la opción C es la correcta. Las causas son múltiples: el estigma, el bajo financiamiento (el presupuesto destinado a salud mental es históricamente inferior al 2 % del gasto en salud, muy por debajo de lo recomendado), la escasez de psiquiatras (alrededor de 3 por cada 100 000 habitantes frente a cifras varias veces mayores en países de la OCDE) y un modelo de atención todavía centrado en hospitales psiquiátricos en lugar del primer nivel. La opción A es falsa: contradice toda la evidencia; la brecha es enorme, no menor al 10 %. La opción B es incorrecta: la brecha de tratamiento aplica de forma transversal a los trastornos mentales comunes —depresión y ansiedad son de hecho los más prevalentes y muy subatendidos— y no se limita a los trastornos psicóticos. La opción D es incorrecta y describe lo contrario de la realidad: los recursos están concentrados en hospitales psiquiátricos centralizados (modelo manicomial residual), no en el primer nivel, lo que agrava la brecha; precisamente por ello la reforma de la Ley General de Salud de 2022 impulsa un modelo comunitario, la integración de la salud mental al primer nivel y la desconcentración progresiva de los hospitales psiquiátricos.
Perla ENARM: la cifra de oro es "brecha de tratamiento >75 %" en salud mental, ligada al subfinanciamiento (<2 %) y a la escasez de recursos humanos especializados; reconocer que depresión y ansiedad son los trastornos más prevalentes y de los más subatendidos completa el cuadro.
Caso 2
En una comunidad rural, un epidemiólogo jurisdiccional documenta dos casos de hepatitis A asociados en tiempo, lugar y persona (asistieron a la misma fiesta y comparten el periodo de incubación). Conforme a la NOM-017-SSA2-2012, ¿cómo se clasifica esta situación?
- A. Epidemia, porque hay un aumento del número esperado de casos
- B. Emergencia en Salud Pública de Importancia Internacional (ESPII)
- C. Caso aislado, ya que dos casos no constituyen un evento de vigilancia
- D. Brote, definido como la ocurrencia de dos o más casos asociados epidemiológicamente entre sí
La NOM-017-SSA2-2012 ("Para la vigilancia epidemiológica") define brote en su numeral 3.1.4: "Brote, a la ocurrencia de dos o más casos asociados epidemiológicamente entre sí. La existencia de un caso único bajo vigilancia especial en un área donde no existía el padecimiento se considera también como brote". Dos casos de hepatitis A vinculados por tiempo, lugar y persona (la "asociación epidemiológica" del 3.1.2) cumplen exactamente la definición: es un brote (opción D). La opción A (epidemia) es incorrecta en este contexto: aunque coloquialmente se usen como sinónimos, la NOM define brote por la asociación de ≥2 casos; el término "epidemia" alude a un aumento del número de casos por encima de lo esperado en una población y periodo, lo que no es lo que define la viñeta. La opción C es falsa: precisamente DOS casos asociados ya constituyen un brote y obligan a actuar; además, un solo caso de un padecimiento bajo vigilancia especial en zona libre también se considera brote. La opción B (ESPII) es un evento extraordinario con riesgo de propagación internacional que exige respuesta coordinada (3.1.15) —p. ej., a través del Reglamento Sanitario Internacional—; dos casos locales de hepatitis A no califican. Perla ENARM/operativa: ante un brote, el SINAVE manda actuar de inmediato — el numeral 15.4 obliga a que "La unidad médica que detecte el brote notificará el mismo por el medio más expedito y de manera inmediata al nivel inmediato superior", y se realiza el estudio de brote (3.1.16: investigación sistemática de los determinantes epidemiológicos de un brote). Domina las definiciones operativas (brote, caso confirmado 3.1.6, asociación epidemiológica 3.1.2): son preguntas de alto rendimiento.
Caso 3
Una pediatra de una UMF del IMSS revisa con preocupación los datos de la ENSANUT 2022 sobre exceso de peso en la población escolar (5 a 11 años) y adolescente (12 a 19 años) de México, porque la obesidad infantil predice obesidad y enfermedad cardiometabólica en la vida adulta. ¿Cuál de los siguientes enunciados refleja MEJOR la magnitud del problema en niños y adolescentes mexicanos según la ENSANUT 2022?
- A. El sobrepeso y la obesidad son prácticamente inexistentes en menores de edad en México; el problema es exclusivo de adultos
- B. Más del 90% de los escolares mexicanos viven con obesidad
- C. Cerca de un tercio o más (35-40%) de escolares y adolescentes con sobrepeso u obesidad
- D. La prevalencia de obesidad infantil ha sido cero desde la entrada en vigor del etiquetado frontal
La ENSANUT 2022 confirma que el exceso de peso en la infancia y la adolescencia es un problema de salud pública mayor en México. En ESCOLARES (5 a 11 años) la prevalencia de sobrepeso fue de alrededor de 19.2% y la de obesidad de alrededor de 18.1%, de modo que el sobrepeso más la obesidad combinados rondan el 37% (más de un tercio). En ADOLESCENTES (12 a 19 años) el sobrepeso fue de aproximadamente 23.9% y la obesidad de aproximadamente 17.2%, sumando alrededor del 41% (cuatro de cada diez). Por tanto, la opción C —"del orden de 35-40% con exceso de peso combinado"— es la que mejor refleja la magnitud real. Estas cifras se han incrementado de forma sostenida desde 2006 y son especialmente preocupantes porque la obesidad infantil predice obesidad adulta, diabetes tipo 2 de inicio temprano, hipertensión y enfermedad cardiovascular, perpetuando la doble carga. La opción A es falsa y peligrosa: el sobrepeso/obesidad NO es exclusivo de adultos —la epidemia ya está instalada en niños y adolescentes—. La opción B (>90% con obesidad) sobreestima groseramente: ese nivel no corresponde a ningún dato real. La opción D es una afirmación absurda: ninguna política reduce la prevalencia a CERO, y aunque el etiquetado frontal (2020), el impuesto a bebidas azucaradas (2014) y la regulación de comida chatarra en escuelas buscan frenar la tendencia, sus efectos son graduales y no eliminan el problema de un año a otro.
Perla ENARM: en menores se usan estándares ANTROPOMÉTRICOS específicos por edad y sexo (IMC para la edad en percentiles o puntuaciones Z según las referencias de la OMS), no los puntos de corte fijos del adulto (25 y 30); sobrepeso suele definirse como IMC para la edad > +1 DE y obesidad > +2 DE (OMS). Reconocer la magnitud del problema en menores justifica las intervenciones poblacionales escolares y comunitarias además del consejo clínico individual.